Verba volant, scripta manent.

lunes, 15 de julio de 2013

Despedida temporal.

Irse de vacaciones trae cosas como estas; como que no pueda escribir hasta dentro de unos días.

Poco más que decir, a eso del 31 de julio esto volverá a renacer, como los caídos del Rey Exánime. Con la diferencia de que, este blog, jamás ha muerto ni lo hará.

domingo, 14 de julio de 2013

Rex Exanimis.

El Trono Helado que tanto lo estaba esperando lo recibió como el rey que era. 
Arthas, el Rey Exánime que era, soñó, durmió y esperó.
En el instante justo antes del reencuentro con la realidad material y ya no metafísica, mató al niño que seguía viviendo en su alma, el cual, si no hubiera sido ejecutado por la azulísma espada, seguiría habitando en lo más profundo. El Rey Exánime decidió cargar con su anterior, decidiendo que esta vez  él mismo sería quien tomaría las riendas de su vida, sin tener que oír las órdenes de otros como antaño había ocurrido.

Jaina... Padre...
Mas, júrale a los ojos de café si de verdad dejaste de amarlos, de amarla, de besarla. ¡Júralo, gobernador de lo exánime! Sabes que no, que el corazón es retorcido, que ni con el más tóxico insecticida se le consigue eliminar, ni los sentimientos ni recuerdos que de él emanan, cual neblina de la Agonía de Escarcha.
La amas.

Abrió los ojos. Ya no eran los mismos. Aquellos que estuvieron bajo su yugo o que así lo sintieron, lo supieron. No estaban en el Trono Helado, ni próximos, pero lo supieron. Todos aquellos que alguna vez habían sentido a Arthas lo supieron, claro que lo supieron.
El Rey exánime había despertado.
Sylvanas lo supo, y en Theramore también lo supieron. 
Theramore. J...

Las tinieblas lo habían conseguido, habían salido gloriosas en el primero asalto.
Y lo supo. Lo supo mientras soñaba, mientras veía el futuro y el presente, lo supo perfectamente. Había conseguido ver aquello que ocurriría en su vida.
Pero el Rey Exánime estaba más preparado que nunca, con más poder que antes, y con nuevos súbditos gloriosos que no eran tan simples como los otros.

Díselo, Rey, júralo. Mas sabes que no, que allí se encuentra, te atormenta el corazón sus nuevos sentimientos. Te escondes bajo un manto de maldad. Claro que no es demasiado tarde; para el corazón nunca es demasiado tarde, el corazón nunca considera demasiado tarde seguir amando.
Lo sabes.

Entonces, cuando el Rey Exánime se levantó del trono, la voz de su difunto padre pareció formar parte del gélido y  cortante aire de Rasganorte.
''Hijo mío, el día que en naciste, hasta los bosques de Lordaeron susurraron tu nombre... Arthas''.



lunes, 8 de julio de 2013

.-# Miss Acacia, otra vez . . .

Su dolor alcanzó unos límites en los que no sabía su rumbo,  qué hacer, sólo miraba, pensaba, imaginaba y volvía a ser cual aquel que sabe que va a morir.








                                 .     .                 .

Como el llano natural que expira dolor por vuestra escasez poética ante lo predestinado, como la plata abundante que duele igualmente por el tiempo cobarde, como... qué más.
El genocidio filosófico al contemplar la ignorancia en los pilares del universo, como un imperio cayendo...
¡Oh, César! ¡Si vieras las grietas de mi alma, temblarías ante la idea de perderlo todo de tu imperio, oh, César! 



Pero es todo tan interno... imposible de exteriorizar con palabras, sólo sus ojos mirando sabían hablar, y, malditos ojos, si hubiéseis hablado más de la cuenta... quién sabe dónde... ¡dónde...!
A veces una cosa, a veces otra, oh...





Confuso, doloroso, encerrado en paredes de cristales.


La impotencia del momento, al ver que se acababa, que las oportunidades se habían ido, Miss Acacia. Por qué dejaste que ocurriera, con lo que deseaste e imaginaste que ocurriera, Miss Acacia, irresponsable Miss Acacia... Siempre pensativa.


Maldita pensativa, con ojos de café, que mirabas a todos los lugares menos a donde debías, ¡maldita pensadora Miss Acacia!

Que ahora te encuentras confusa, que ya nada te parece suficiente salvo revivir y volver a vivir, pero, pequeña, el tiempo es caprichoso y no nos deja remontar los errores, pero, ¿a caso lo tuyo fue un error? Oh, Miss Acacia... no llores más, dile a tu alma que no prosiga, pues matará a tu corazón con lágrimas de impotencia que nadie sabe comprender...


La reina de las nieves ha dejado de reír,
las curvas exponenciales de su boca se han tornado,
la reina de las nieves ha dejado de reír, Miss Acacia,
por ti, Miss Acacia.
La reina de las nieves ha dejado de reír,
la reina de las nieves de pelo blanco y joven, ya no es de nadie, Miss Acacia.
La pierdes, la dejas ir, Miss Acacia, ¡qué estás haciendo!










Mas tú sola te desgarras por dentro...
Duele.
Como la riqueza que corrompe el mundo, como mensajes faltos de esencia, como el filósofo muriendo ante sus propias pesadillas, como el general que lo mira todo; desmoronado, sin vida...






Así, Miss Acacia, actúa. Pues la inmortalidad brindará nuevas oportunidades, tu don lo sabe, Acacia.
Lo sabes.






                                                                                       Siempre pensativa
Miss Acacia,                      siempre pensativa
     .




domingo, 7 de julio de 2013

Requiescat In Pace

''Así es mejor'', pensó Miss Acacia. Por un momento creyó que la indiferencia hacia la realidad y su más allá serían la solución para el cataclismo de sentimientos que se habían despertado en ella, como las ganas.

Mas pensó que esa era el espejo que quería enseñar para marcar su visita. 
Por primera vez la paradoja abrazó su mente y sus deseos, en donde la razón, el deseo y la real inexistencia cobraron vida en ella.







''Quédate'', pensaba. No podría creer lo que estaba haciendo. 
Mal.
Libre.
Por fin libre al saber lo que quería, sabiendo que es un error.
Se hartó de los cimientos que se habían creado en su vida, de aquellos de los que temía no poder escapar jamás.
Deseaba lo indeseable, pues los cuernos de lo prohibido acechaban ante su tranquilidad que tanto había deseado conseguir. 

Posándose sus ojos sobre un mismo punto sentía tristeza, en donde su corazón lloraba sangre del dolor que sentía ante la indiferencia que la mentalidad le había obligado a desempeñar. 

Miss Acacia jamás puede dejar de pensar. Siempre pensativa.

Los problemas del mundo le hacen alejarse de lo que realmente quiere y ha estado esperando durante tanto. Siempre pensativa. Cavilando sobre si este es su lugar, si realmente en algún momento de la corta existencia que la mortalidad identificable le había concedido, podría encajar a la perfección como el resto de los de su alrededor. 





Ahora, el dolor del alma permanecerá hasta que la cristanilidad de esta lo haga suyo,tapándose y desapareciendo para siempre. Pero no para siempre, porque la mente no es critalina, la mente es asesina, la mente quiere escuchar, pensar, poner ante sí toda experiencia negativa que las esferas que miran el mundo captaron. 
Daño eterno.



     Siempre pensativa.
Siempre pensativa, Miss Acacia.