Siempre desee que fueras para mí. Realmente, no. O quizá sí.
Viniste un día de la nada, y mis ojos te ignoraron a propósito, pero no te dejaron escapar, amor.
Ahora, eres todo. Y aunque lo tengas todo, ¿qué más dará?
Siempre buscas nuevas formas de enfadarme, de hacerme creer que quiero pegarte una vez más. Sí, una vez más.
Pero lo cierto es que tú nunca has sentido eso.
Ves algo que yo no soy capaz, sientes algo que los demás siempre ignoraron, jamás mostraste falsedad, y gracias te doy por ello.
Me rompiste dos veces, cuando dijiste que tanto me apreciabas. Dos veces.
Aún no sabes lo mucho que has dañado, y lo cierto es que si lo supieras te asustarías.
Pero yo jamás le dajaré ir, como tú muy bien hiciste, pequeño energúmeno.
Me denominaste como ''mala persona'' y como tal, no he hecho absolutamente nada por cambiar. ¿Qué te parece? ¿Cómo lo ves? Realmente me da igual.
Eres la pesadilla de la que por fin me alejé, y escribir sobre ti es tan estúpido.
Adiós.
Te amo.