Verba volant, scripta manent.

viernes, 31 de agosto de 2012

No.

Siento que me estoy convirtiendo en ese alguien que nunca he querido ser.
Ese alguien que siempre he criticado y del que siempre he intentado y propuesto no parecerme.
Pero parece que ha cambiado, y lo odio. Porque siento que me estoy convirtiendo en ese alguien que nunca he querido ser.

Celos, desconfianzas hacia no sé el qué, complejos físicos y no querer perder, hacen que me esté convirtiendo en ese ser tan horrible a mis ojos. 
Aún no entiendo cómo ha podido llegar, aún no entiendo por qué privo de libertad sin querer. 
Yo siempre he creído en la libertad, en la confianza, y ahora no sé qué es lo que pasa, todavía no entiendo por qué me comporto así, y no me gusta. Odio el hacer daño, odio demasiadas cosas. Y todas esas cosas se están canalizando en mi interior, y lo peor es que no sé cómo cerrar la válvula que impida su avance.
Eso es lo pero.

Siento que me estoy convirtiendo en ese alguien que nunca he querido ser, siento, simple y sencillamente que no está bien. Pero no llego a comprender por qué no sé poner remedios para cambiar, para dejar de hacerlo.
Yo siempre he creído en la libertad, y simplemente siento que no esto no está bien; que está mal. 
Mal.
Mal de verdad.
No me gusto, no me gusta.
No sé qué hacer.

Siento que me estoy convirtiendo en alguien que nunca he querido ser.

#

...


Y así es cómo se encuentra mi cabeza.
Claro, demasiada suerte ibas a tener al conseguirlo a la primera, chiqueta.
Sabes que que la Sra. Mala Suerte está merodeando por tu alrededor, y que nunca dejará de hacerlo.

Ya hace un año desde que ocurrieron las cosas, y este no sé si ha pasado algo.
Mejor.
Siempre es mejor mantener la cabeza firme sin demasiado en qué pensar.

Ahora solo hay un pequeño propósito de clase material que pasea por tu mente, tu cabeza, tus ojos, todo.
Pides a noséqué o a nosédónde que haya suerte. Sí, sí, patético, patético.

Deja de quejar, y aprende a moverte bien, chiqueta, como decía el que ahora se llamaba Jaime.