Verba volant, scripta manent.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Jäilbreak parte 5.

[...] Desde ese momento, su vida perdió toda cultura, civilización y sociabilidad posible. 
Hacía ya tiempo que había conseguido ver su rostro. El vivir en Claros de Trisfal hizo que Jäilbreak consiguiera adaptarse a la vida salvaje, tomando así como amigo a un lobo.

Una noche, cogió a su compañero y muy sigilosamente se adentraron en uno de los castillos de guerra de La Alianza. Gracias al resplandor de las dos lunas, la sacerdotisa pudo ver en una vitrina su rostro. Tuvo que asimilar su muerte y que la belleza que tuvo se le había ido por completo. Su vida se basaba en estar en el bosque por el día y pasear, cazar y comer criaturas, y por la noche esconderse todo lo mejor posible y descansar. Más de una vez se había topado con algún humano que había intentado matarla. Pero no les fue posible. Tuvo la suerte de recibir el ataque de uno de esos inoportunos humanos, así que cuando lo mató, se puso sus ropas; una túnica negra con capucha. Perfecta. Así conseguiría camuflar su aspecto. 

En una ocasión tuvo amontonados dos cadáveres, pero no se complicó más y decidió dárselo a su amigo lobo y a las demás criaturas silvestres que vivían en Claros de Trisfal. Descubrió que a las arañas corruptas -de gran tamaño- les encantaba la carne humana.

Estuvo viviendo en estas condiciones durante años, en los cuales creía que Sylvanas le habría dado caza a Arthas y seguramente lo habría matado.

Llegó una noche más de un día más de un mes más, y Jäilbreak se fue a dormir como cada noche a una de las carrozas de La Alianza. Esas carrozas tenían sacos de trigo, por lo que eran unas excelentes almohadas para ella y para el lobo. Pero una noche, notó algo extraño. Abrió esos amarillos ojos y advirtió de que se estaban moviendo. El lobo se despertó a la vez que ella, pero esta le acarició la cabeza diciéndole que se tumbara. Jäilbreak se preguntó a dónde irían. ¿A coger trigo? Seguramente no. ¿Para qué hacerlo de noche? Miró a su alrededor, y se dio cuenta de que no estaban solos. Había más carrozas y humanos montados a caballo. ¿Habría alguna guerra? En caso de ser así,  nada más llegar huiría y reharía su vida en otro lugar. Total, ya lo hizo en Claros de Trisfal, así qué, ¿por qué no poder hacerlo otra vez en otro sitio? Decidió ponerse por encima todos los sacos que le fue posible, pese a que sabía que les iban a descubrir. Pero no fue así.  

Tardaron mucho en llegar, no lo supo calcular. Alguien despertó de su sueño a Jäilbreak y al lobo, que se había hecho pasar por una mascota de los humanos. Miró a su alrededor, y era todo muy extraño.

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