Verba volant, scripta manent.

viernes, 12 de octubre de 2012

Mi suerte.

Por supuesto, mi mala suerte.
Desde que empecé este nuevo curso, prácticamente todo me ha salido mal.
Para empezar, los primeros días de clases -no recuerdo exactamente qué día- me encuentro con que mi goma de borrar está troceada y el bote de minas vacío. Conclusión: algún hijo de ogra abrió mi estuche y la cagó. Puedo asegurar que si hubiera visto quién fue le hubiera cortado las gónadas testiculares con la regla. 

Segundo, viernes, día no sé qué, 4º hora, Historia, examen del Antiguo Régimen. ''Es un examen que no da tiempo''. Pues me cago en los cimientos de Ventormenta, tengo que ir rápido. Me fastidió demasiado, porque la primera pregunta me la sabía súper genial, y la dejé sin desarrollar por seguir con el examen. Además, en cada pregunta venía un texto y había de que decir brevemente sobre qué trataba, y eso es un jodido coñazo, pero es lo que hay y no debo quejarme. 
Y así sucesivamente. Tengo la cosa de que si un examen no me sale bien desde el principio, pienso que voy a suspender y que me está saliendo mal. Muchas veces me he equivocado, pero esa vez no. NOTA: 4. Y en mi fuero interno se desató una sangrienta guerra. 

Primer trabajo de Lengua: TODO MAL. ''Esto es un trabajo perdido para mí debido a los numerosos errores, ausencia de datos y bla bla bla''. Me deprimí demasiado, como ahora mismo. Aunque me subió 0,25. Eso me hizo recomponerme algo.

Día no sé qué, examen de Informática. Me salió bien, la verdad. Menos el estúpido ejercicio de pasar Mb a  bit. Y como intervienen números, lo dejé sin hacer porque no me salía. Eso sí, como no lo haya aprobado .... ... ... ... Pero estoy segura de que eso no ha pasado. Me salió bien.

Y por último, el nefasto trabajo sobre Celestina. Espero que no venga la vieja por la noche a mi casa y me mate con su brujería por, aparentemente, haber hecho tan mal el trabajo sobe ella. Vivo con miedo.
Pero lo peor ha sido ver el trabajo corregido y con las aclaraciones. Eso sí que ha sido deprimente. Sobretodo los comentarios que ha puesto.

¡Ah! Lo olvidaba. Algún otro hijo de ogra me robó el libro de Filosofía. Sí, esos libros de texto que cuestan un pastón. A la orca que merece irse. Qué fin de semana más malo pasé pensando quién podría ser, o dónde podría haber dejado el libro. Y no, no ha aparecido.

Por ahora, nada más. Lo único bueno fueron unas actividades que había que entregar de Filosofía, en las que saqué una nota buenamente aceptable. 
Y como diga que he hecho mal el trabajito de Amadeus, no sé qué pasará. ¡No sé qué pasará!

Y con esta entrada tan basta, muy distinta de mi estilo habitual, me despido cargando con mi bajón sobre los hombros.

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