En esta vida de globalización social, me di cuenta de que la hipocresía reinaba por su asistencia continua.
¡Maldita codicia! ¡Maldita obsesión por ser reconocido entre los demás, por el minuto de gloria! Qué asqueo. Me alejo, me aparto.
El estrés, la hora justa, ¡que no llego!
Y ves cómo se yonquilizan e inmortalizan esos momentos alcohólicos y nicotínicos. Qué asco. Sexo sin placer, solo para aparentar. Besos sin pasión, solo para reír y comentar. Beber, beber, ¡pues la vejiga estallará de tanto soportar líquido ebrio!
Cuerpos esculturales que se destrozan por la patosidad del torpe andar. Vestidos ensuciados de la enfermedad social, que vomita sobre los seres que no saben controlar.
Aquellos que hacen daño para reír. Entre ellos murmura un aura de origen desconocido. Qué mal. Solo son humanos. Demasiados humanos, pocas personas. Duele. ¿Dónde quedaron las moralejas de las grandes obras?
Si Jorge Manrique viera, vería que esto es peor que los tocados y vestidos que tanto criticaba. ¡Pobre de aquel que exaltaba la figura de su tan querido padre! ¡De aquel que asimiló la muerte tan naturalmente como la vida misma! ¡Oh, pobre desgraciado! Mas no despiertes, pues te asustarías.
...
Y ahora dejo los retoricismos para felicitar a Fer, que hoy es su cumple 17.
No sé qué decirle exactamente. Felicidades, que te lo pases bien... ¡ay! ¡Demasiadas cosas!
Ya le he felicitado felizmente por skype, y yo la verdad es que debo apagar ya el ordenador. Así que, de nuevo, felicidades.
Se dice te quiero, ¿verdad? <3 You know.
Hasta la próxima, lectores. Espero que este espacio haya quedado saciado para al menos unos cuantos días.
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