Él se llama Roberto y se apellida igual que yo. Mide 1,41, pesa 31 kilos, y va a 3º de Primaria.
Desde que era pequeño mostraba gustos algo peculiares, como por ejemplo, su gusto por los electrodomésticos y demás aparatos. Cuando le preguntaban qué quería por su cumpleaños, él contestaba que un ventilador. Siempre que veía uno por la calle o en cualquier sitio, hacía el movimiento de las aspas con sus brazos. Era peligroso, puesto que se le podía salir un hombro debido al énfasis con el que lo realizaba. Cuando mis primos fueron a Disney, uno de sus regalos fue una fotografía de un ventilador gigante que se encontraba al lado de la atracción ''Aerosmith''. También mostraba un gran gusto por las lavadoras. Uno de sus pasatiempos era sentarse enfrente de esta mientras estaba centrifugando, y mirar cómo el tambor daba vueltas. También, adoraba los aires acondicionados. Era otro de los regalos que quería por su cumpleaños.
Cuando fue algo más mayor, cogió gusto por las puertas. Eso era un gran problema, puesto que no dejaba de abrirlas y cerrarlas, y ponía nervioso a cualquiera con el ruido. Y ese gusto no se le quitó hasta el pasado junio, hace más bien poquito.
Y actualmente, muestra una gran devoción por los ascensores, o incluso por el aire acondicionado. Se quedó a dormir en casa de mi abuela cuando se lo fueron a poner en su casa.
Roberto no ha tenido ningún accidente grave para ser cómo ha sido y es. Excepto, cuando se dio en la cabeza con el pico de una mesa, y tuvieron que ponerle puntos. Y cuando el verano pasado se calló en la zona cubierta del patio, y de nuevo tuvo que tener puntos en la rodilla.
Siempre ha mostrado gusto por la música. En su habitación, en muchas ocasiones pone sus CD's y comienza a cantar pensando que no es oído. O coge unos lápices y comienza a simular que la mesa de su cuarto es una batería.
Pero una característica es, su extremo nerviosismo -sin llegar a ser hiperactivo-, y su continuo mal comportamiento. Roberto nunca hace caso, y eso es muy frustrante. Siempre hay que estar detrás de él para que estudie y haga los deberes, y una vez que se sienta, se levanta y se distrae continuamente. También, tiene la bonita costumbre de pegar a su hermana y arañarla. O no salir de su habitación, o coger su mochila y esconderla. O toserle encima, como acaba de hacer ahora mismo.
Él ha prometido que se va a portar bien y hará caso, pero eso es lo que él dice, y yo no me lo creo.
Tiene una especie de obsesión con los móviles. Cuando alguien tiene uno nuevo, él ya está detrás mirando y pidiéndolo descaradamente.
Y descaradas son otras cosas que ha hecho. Como por ejemplo, cuando cogió el teléfono y llamó a un número sin saber cual era. La mujer que lo cogió, dijo que iba a llamar a la policía. Y el otro número al que llamó, no respondió. Pero horas más tarde llamó, preguntando quién le había llamado. Mi madre dijo que era el niño, que había cogido el teléfono y se había puesto a llamar. Pero peor es cuando llama al 112.
Roberto no es el mejor ejemplo a seguir hasta el momento. Y todos esperamos que cambie YA.
Pero igualmente, yo me río mucho con él en muchísimas ocasiones.
¡¡¡¡¡Fan absoluto de tu hermano!!!!!
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