Verba volant, scripta manent.

lunes, 13 de febrero de 2012

JW. 2012.

Ayer, fue la primera Japan de este nuevo año y como no, hablaré sobre ella. 

Quedamos a las 9 en el metro de Las Musas F. su amigo J. y yo, y seguidamente con Jose, quien vendría con nosotros desde el metro de San Blas. Supuestamente, me disfracé de Lisbeth Salander -es que la amo y la profundamente-, y me puse una sudadera con capucha, una chaqueta encima, y encima también mi chaqueta de cuero. De pantalones, me puse los negros -puesto que los rotos no los encontraba-, y las botas negras de cordones. Por último, me pinté los ojos pareciendo un mapache, y mi hermano me prestó sus guantes negros sin dedos. Me planché el pelo, lo peiné hacia un lado y para ''simular'' que tengo el palo más corto, me hice una coleta dejando las capas más cortas sin incluirlas en el recogido. Qué guapa iba.

Cuando llegamos al metro, mi grado de torpeza se activó, y cuando fui a abrir la puerta casi me caigo hacia hacia alante. Obviamente, ellos dos mirando, pero no pasé demasiada vergüenza.

Ya en San Blas, entró Jose, y los tres comenzaron a hablar del WoW -World of Warcraft- durante todo el camino hasta que llegamos a Lago. Realmente eché muchísimo de menos a Fabio, y me preguntaba si en sus vidas no existirían otras cosas mientras me aburría profundamente debido a que no me enteraba de nada de lo que comentaban. Decidí ignorarlos dándoles la espalda, y eché también mucho en falta a mi DS con mis juegos de Pokemon y Zelda. Y por desgracia, la red en el metro se había esfumado. ¿Por qué me abandonaste en esos mometos, red de internet móvil?

Ya allí, tocaba esperar cola, por lo que para mí el mundo no giraba debido al sueño que se había creado en mí tras tanto aburrimiento en el metro. Y en la cola, seguían -creo- hablando del juego. Llegó un momento en el que solo oía sus voces y las de las demás personas que había, pero no escuchaba sus palabras. Estaba pendiente de que viniera Fabio y ya.

Entramos, y empezamos a ver las tiendas que había. Pero de nuevo, estaba todo apestado de gente y se caminaba fatal. Y lo peor de todo es cuando un grupo se queda parado en medio de un pasillo para hacerse fotos o hablar. Eso es, simplemente tan odioso...

J., F., y Jose se compraron una espada y un escudo, los cuales cogerían más adelante para no ir cargados con ellos. Y yo no me cogí nada.

Sobre las tres más o menos, nos salimos para ir a comer. Subiendo una pequeña cuesta, comencé a andar para atrás para decirle algo a Fabio, y me choqué con un hombre al cual no vi. Torpeza x1000. Pero eso no es todo; al cruzar, F. me agarró y tiró un poco de mí, y casi me mato tropezándome con un ''pivote'' que había al lado del paso de cebra. Hubo risas, como no...
Al llegar al chino, esta vez no me lo pasé como cuando fuimos anteriormente para comprar patatas -bien-. Me cogí dos bocadillos,mientras ellos se cogieron cosas que no son comida, como bollos o patatas. Al menos, ellos pueden permitirse el lujo de comer tan poco.
En esta segunda sesión de comida no hubo conversación sobre el WoW. Después, nos fuimos a un parque que se encuentra al lado del pabellón.

Volvimos a entrar, y estaba todo lleno de gente... Subimos a la parte de arriba, donde había un emotivo vídeo sobre Nyan Cat y su novia, y después le di en la cara con el codo a un pobre chico. Torpeza x10000 y aumentando. 

Salimos, entramos, salimos y entramos, y después volvimos a irnos a un parque para que se pegaran con las espadas que se habían comprado. Era divertido, y les observaba concentrada esperando a que alguno se cayese, pero no pudo ser.
Después, vinieron dos amigos, y después volvimos a entrar. Estuvimos un poco por allí dentro, y nos fuimos al metro de camino a casa.

En el metro, la gente no dejaba de mirar debido al espectáculo sobre la edad media y dragones y espadas...etc.
Lo peor no fue eso, sino, cuando estaba sentada en el metro, y tres estúpidas niñatas pusieron su música en alto molestándome a mí y a los que había enfrente nuestra. Por lo que decidí irme con ellos con tal de no estar al lado de esas tres, y cuando al fin se bajaron, me volví a sentar en el mismo asiento. No sé si advertirían sobre ello, pero realmente me daba igual.
Al salir, se fueron todos y F. y yo nos quedamos unos diez minutos en un parque próximo a mi casa. Nos fuimos pronto, debido al frío que hacía.

Me lo pasé muy, muy bien, y solo espero que el viaje a Roma no coincida con la Expomanga, porque sino serían ya dos años seguidos sin ir... y sin duda, esa es la mejor convención de todas.

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