Verba volant, scripta manent.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Salander.

Ella es peculiar. Apenas muestra afecto por la música -nada-. 
Pero otras muchas cosas la describen. Vio como una amenaza todo psiquiatra y psiquiátrico, y así lo pudo demostrar. Y jamás se equivocó. Las acusaciones que se virtieron sobre ella, tan falsas, tan sucias y repugnantes, como toneladas de petróleo sobre el mar, nunca la irritaron. Pero eso no quiere ser que ella sea tranquila, que no exista el sentimiento de enfado en ella. El maltrato a la mujer es algo que activa su instinto asesino. Episodios como, cuando intentando olvidar un amor decidió marchar al extranjero durante dos años sin darle señales de vidas a sus conocidos. Presenció en la habitación de al lado como un hombre maltrataba a su mujer. Entonces, una noche de auténtica tormenta, en la playa vio como ese pegaba a su esposa. Entre tanto revuelo por el huracán, una tabla voló sobre su cabeza. Ella, sin pensarlo, agarró la tabla, y le propinó diversos golpes en la cabeza al hombre con el fin de salvar a la mujer. Lo consiguió, y el hombre apareció muerto a la mañana siguiente en un puerto cercano. La policía fue a preguntarle si sabía algo de la repentina muerte de aquel hombre. Ella, obviamente, dijo que no. Y se despidió con un qué pena. 
Amenazado que tenía a su abogado debido a una espantosa violación que grabada la tiene. De unos 90 minutos. Aquél ser vivía con un tatuaje con un mensaje despectivo sobre la barriga. Y prohibido tenía también el estar con mujeres o intentar quitarse el tatuaje. Su muerte seguro que fue una decepción para ella. Pues ella no había podido sentir el placer de matarlo.
El miedo no existía en ella. 
Pero un terrible pasado seguía sus pasos como una sombra endemoniada. Demasiado celosa es con su intimidad. Pobre de ella cuando todos esos hechos salieron a la luz tras ser acusada de triple asesinato.
Los sentimientos de afectividad tampoco existían en ella. Su meta era la muerte de su padre y su hermano. Aquellos dos no eran más que meros y viles errores de la naturaleza. 
Su carácter más que distante se hacía patente en todas las personas. Incluso en las que la intentaban ayudar y la querían. Más de una bofetada se habría llevado por no reaccionar. 
Ella incumple la ley. Como cuando estuvo en el hospital aislada, y seguía con su Asphixia hackeando ordenadores.
Las acusaciones de aquel corrupto psiquiatra que muchos años antes la trató, no le afectaron. Solo deseaba su aniquilación. Creo que él era el más sucio y rastrero de todos.
Y... oh, casi lo olvidaba. Kalle Bloomkvist de los C*j*nes. Vino a su vida en la hora del desayuno. En realidad siempre le tuvo aprecio. Él creyó en ella. Él nunca la abandonó. Pero, ¿y tras el juicio? Mikael llamó a su puerta. Abrió la puerta y lo dejó entrar de nuevo en su vida.

1 comentario:

  1. Salander, qué personaje. Espero que solo la tengas de ídolo novelesco, porque no es un ejemplo a seguir.

    Blog: todo sigue bien bajo el sol.

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