Tengo una mala costumbre, y es la de hablar de p*lític* o ideas en sitios públicos. Como aquí. Pero a mí no es que me apasione esta. Y quizás soy demasiado joven como para tener unas ideas a día de hoy más que claras. Y también, quizás, no debería decirlo tan claro. Pero es que yo no creo en unas uniones de hecho, ni en la inexistencia de la sanidad y la educación pública. Yo creo en un matrimonio homosexual como en uno hetero, y en una sanidad y educación pública.
España el 20 de noviembre calló en una recesión social basada en el atraso, demasiado importante. Y pues yo me pregunto, ¿dónde está el programa electoral? Económicamente, no existe. Socialmente, sí. Llevar al país al atraso absoluto. O el coste de medicinas, de visitas al médico, privatización como balas, tres años de bachilleratos, o recortes más cortantes que la brisa nocturna invernal.
Pero cuando la catástrofe comience, ya no será necesario lamentarse. Pues esto es lo que se ha elegido.Y la única explicación posible será, no haberlos votado.
El pasado domingo 20 de noviembre estuve en la sede del PSOE. Y parecer una obsesa de estos puede dar la impresión. Pero no es así. Mi madre trabaja como asistente, y la ofrecieron ir. Y yo no dudé en asistir.
El calor era sofocante y horroroso. Pero se hizo ameno, puesto que al menos había WIFI.
Aproximadamente una hora después, subimos rápidamente a la parte de detrás de donde el Señor Rubalcaba hablaría. Esperamos unos pocos minutos, y un hombre nos decía que cuando apareciera, nos levantásemos apara aplaudir. Antes de que este apareciera, pude ver, por ejemplo, al Ministro de Educación, y demás Ministras y Ministros. Entonces, apareció ya el líder del Partido Socialista. Se produjo una extraña reacción en mí; le aplaudí con mucho ímpetu y ganas. Mientras, la gente gritaba verdades como puños. ¿Dónde está el programa electoral?, o Rubalcaba presidente.
Se dispuso a hablar, pero se veía interrumpido por continuos aplausos.
Fue gratificante tener a unos tres metros a un hombre aparentemente con ganas de ayudar, de cambiar. El que supo cómo librarnos del terrorismo.
Pero fue apoteísico ver esos penosos resultados. Basados en la creencia de mentiras más que fluorescentes, de aquellos que nos hilan la boca con puntos de ruina, atraso...
Pero cuando la catástrofe comience, ya no será necesario lamentarse. Pues esto es lo que se ha elegido.Y la única explicación posible será, no haberlos votado.
El pasado domingo 20 de noviembre estuve en la sede del PSOE. Y parecer una obsesa de estos puede dar la impresión. Pero no es así. Mi madre trabaja como asistente, y la ofrecieron ir. Y yo no dudé en asistir.
El calor era sofocante y horroroso. Pero se hizo ameno, puesto que al menos había WIFI.
Aproximadamente una hora después, subimos rápidamente a la parte de detrás de donde el Señor Rubalcaba hablaría. Esperamos unos pocos minutos, y un hombre nos decía que cuando apareciera, nos levantásemos apara aplaudir. Antes de que este apareciera, pude ver, por ejemplo, al Ministro de Educación, y demás Ministras y Ministros. Entonces, apareció ya el líder del Partido Socialista. Se produjo una extraña reacción en mí; le aplaudí con mucho ímpetu y ganas. Mientras, la gente gritaba verdades como puños. ¿Dónde está el programa electoral?, o Rubalcaba presidente.
Se dispuso a hablar, pero se veía interrumpido por continuos aplausos.
Fue gratificante tener a unos tres metros a un hombre aparentemente con ganas de ayudar, de cambiar. El que supo cómo librarnos del terrorismo.
Pero fue apoteísico ver esos penosos resultados. Basados en la creencia de mentiras más que fluorescentes, de aquellos que nos hilan la boca con puntos de ruina, atraso...
Bueno, se avecinan tiempos difíciles, sobre todo para la gente que creemos en otro mundo diferente, como tú y como yo, pero lo mejor es reirse de la situación y ser más libre que nunca. Ya verás cómo es posible.
ResponderEliminarEl blog, como siempre, uno de mis favoritos. Te espera una notaza, Ramírez.