Me rompiste la vida como un campeón. Pensó Acacia.
Todos habéis sido heterosexuales, y muchos no amantes. Volvió a pensar.
Entonces, Miss Acacia se alejó pensativa. Siempre pensativa.
Ya era odiada por el mundo, entonces, ¿qué mas daría aquello?
Se sentía libre, Miss Acacia.
Siempre pensativa.
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