Son ''dignas'' de contar. Pero no únicamente mis visitas, sino, toda la trayectoria que llevo desde hace algo más de un año.
Todo esto es por mi culpa. Y digo que es por mi culpa, puesto que un día se me ocurrió ir a mi antiguo dentista para decir que no se me habían caído los caninos superiores. -Colmillos-. Con catorce años por entonces, aun tenía dos dientes de leche. Y pensando, no recuerdo que se me hayan caído los otros dos -caninos también- de la parte inferior. Solo recuerdo uno. Igualmente, no diré nada. Tengo miedo.
Comencé yendo al dentista al que van mi madre, mi padre y mis abuelos.
Y allí me hicieron la cirugía. Fue horrible. La aguja me daba, y me da, demasiado miedo.Y además, me hicieron daño al ponerme la anestesia. Lo peor de todo fue la extracción de los dientes. Sobretodo, la del canino derecho. No salía. Y me dolió, pese a que la cirujana dijese que no. La fenestración fue algo más leve. No la sentí. Y tampoco cuando me pusieron los puntos. Por último, cuando cementaron el bracket no hubo problema. Solo se desprendió dos veces. Para que la ventana no se cerrase estando los puntos, me pusieron cera de cirugía. Primera parte completada. La segunda parte fue mucho más rápida. El canino salió casi sin problemas, y la fenestración también fue más rápida, puesto que el diente izquierdo se encontraba mejor situado. Lo peor fue cementar el botón -bracket- Se caía constantemente. Así que, decidieron ponérmelo una vez que me quitaran los puntos de ese lado. Solo me pusieron uno. Punto de sutura, creo que se llamaba. Y de nuevo, cera de cirugía.
Tengo mala suerte. Cirugía en los dos caninos.
Estuve tres horas con la boca abierta. Y no exagero. Pues yo no miento. Desde las doce hasta las tres.
Y entonces, vinieron los problemas.
Lo peor sin duda, fue cuando una vez que consiguieron cementar el bracket en el lado izquierdo, se desprendió un par de semanas después. Recuerdo que fue en clase de Lengua. Y lo recuerdo, porque sucesos tan trágicos nunca se olvidan. -Que se cayera el botón, me refiero-. Mi madre llamó a la clínica. <<Qué se pase mañana por la mañana>>. Dijeron. Fui por la mañana. Sorpresa. La ventana se había cerrado. Cirugía de nuevo. Quise matarme. Y ya me daba igual que saliera el diente o no.
Una vez que pasaron los problemas, me mandaron un aparato que se colocaba en la arcada inferior. Y era horrible. No podía hablar, era molesto, se me caían las gomas que enganchaba para que salieran los dientes, y hacía el ridículo cada vez que tenía que hablar en clase. Asco.
Tenía que ir constantemente al dentista porque había problemas con los ganchos en los que las gomas se enganchaban.
Hasta que no pude más. Me cansé de el no-saber-hacer-nada de ese dentista. Así que, me cambié al dentista en el que estoy ahora.
Me pusieron los bonitos brackets que llevo desde abril o mayo más o menos. Y la Doctora realiza las tracciones sin problema. De echo, uno de los dientes ya está fuera, aunque no se vea.
Pero eso no quiere decir que no haya tenido más problemas.
Me han tenido que pinchar en diversas ocasiones. Y lo que he hecho ahí es de vergüenza. Y también me han tenido que realizar de nuevo la cirugía. Siempre la misma. La cirujana dijo que el bracket del lado derecho ni estaba pegado, pero se mantenía junto al diente, porque la carne de alrededor lo sostenía. La causa de esa cirugía fue, que parte del bracket estaba roto. Por lo que, las tracciones anteriores fueron totalmente en vano. Esa es la falta de profesionalidad de algunas clínicas dentales.
Hoy mismo, ha sido otro día nefasto de dentista. De nuevo, aguja. Y de nuevo, corte. Ya no es nada nuevo.
Así que, si algún día llego tarde, o falto a alguna clase, no preguntéis. He estado en el dentista.
Lo curioso es, que hace más de un año que comencé a interesarme por el ''bonito'' mundo de los dientes, pese a las perrerías que he tenido que pasar. Es posible que tenga un problema.
Pero no importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario