Por desgracia, los días no se pueden repetir. Y es una grandísima pena.
Ese día fue grandioso y divino. Es que vi a AC/DC en Sevilla y eso.
Llegué a Sevilla el día anterior. Cinco horas de coche para dos días. Pero no pasaba nada, porque merecía la pena. Ver a Dios nunca ha de ser caro.
Iba muy ilusionada, porque la vez anterior que vinieron a tocar a España, el 5.6.09, no pude verles, debido a que no quedaban entradas. Pero esa vez hubo suerte. Llevaba mi pancarta en la que ponía: ANGUS, YOU ARE GOD. Y seguidamente, había un corazón. Es que yo quiero mucho a Angus.
El día anterior había pocas cosas relacionadas con los dioses que al día siguiente actuarían. Pues ese día jugaba la Selección española, y todos estaban pendientes del fútbol.
Pero yo igualmente llevaba mi camiseta de AC/DC.
Al fin llegó el día siguiente. Entonces, Sevilla se encontraba repleto de heavys.
Paseamos por una Sevilla vestida de hard rock. Y en las puertas del Corte-Inglés, se escuchaban canciones de ellos. Eso aumentaba mi emoción y mi impaciencia. Qué llegara la noche ¡ya!
Era precioso. Todo lleno de personas que adoran lo mismo. Personas que valoran a un grupo que lleva tocando más de 30 años. Adorable.
Entonces, llegamos al recinto. Con toda la suerte del mundo, la que el Dios Angus me concedió, nos pudimos montar mi padre y yo en un taxis. Nos llevó al Estadio Olímpico de Sevilla.
Yo temía por la vida del señor Young. Su uniforme escolar se compone de prendas varias: calcetines, deportivas, camisa, corbata, chaqueta, boina, y su divina Ginson SG. Todo eso en junio, y además, en Sevilla. Pero como es Dios, puede controlar las temperaturas de la Tierra, así que ese día no hizo un calor excesivo.
Al llegar, de nuevo, estaba todo lleno de heavys que esperaban a entrar. Esperamos no demasiado tiempo. Subimos unas escaleras, y allí estaba el escenario... había una gran pista, por donde Dios se pasearía en varias ocasiones. Y al comienzo del ''pasillo'', estaba el escenario. Donde los cuatro Dioses restantes tocarían su música divina. A los laterales de este, se encontraban dos grandes columnas, y en lo alto, había dos gorras rojas con cuernos con una A de Angus dibujada. Sin duda, estaban ahí en honor a él. Y las típicas pantallas donde ocasionalmente aparecen algunas personas del público, y también salen los miembros del grupo.
No se retrasaron demasiado. Pero antes tocaron unos teloneros. Pobres... con la emoción, pocos caso les hacían.
Por fin salieron. A los laterales de la pista, aparecieron unos fuegos artificiales, y un himno reciente comenzó a sonar: Rock 'N Roll Train. Y allí estaba el Dios Angus.La primera palabra de Brian Johnson -el cantante-, fue Sevilla.
Fue demasiado emocionante. Fotos y fotos. Vídeos y vídeos. Y me dejé la voz al cantar esas obras de arte.
Y prácticamente al final del concierto, me volví a convencer a mí misma de su divinidad. Un solo de 20 minutos. Una prolongación de Let there be Rock. Se tiró al suelo mientras daba vueltas -no se equivocó-, se puso la guitarra detrás de la cabeza, -tampoco se equivocó-, y por último, se subió en la típica plataforma que sube hacia arriba. Y unos confetis salieron disparados a su alrededor.
Higway to hell. El Dios salió desde el suelo en una jaula con unos cuernos en la cabeza. Y fue grandioso desde el primer acorde.
Y la última canción de todas, For those about to rock, dio pena. Porque anunciaba el final.
Perfecto. De 10. Todos estuvieron geniales.
Sin duda, fue un día para recordar. Pero ya haré otra entrada hablando únicamente de AC/DC. Esto ha sido el concierto solamente.
Si comienzo a poner canciones, no pararía jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario