Verba volant, scripta manent.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Ayer fue un día... raaaaro.

Yo sí sé lo que es que toque la lotería. Lo he sentido. No, no me ha tocado. -La lotería, digo...-.
Pero para que todo esto se entienda, he de remontarme al principio.
20 de noviembre. Elecciones generales. El PP gana con una clara mayoría absoluta. Y eso no es un sentimiento similar a la felicidad de la lotería; todo lo contrario. Es algo parecido al suicidio y la muerte. 
Mi madre es asistente del PSOE desde hace más de diez años, y los escasos 110 diputados que consiguieron en las elecciones, ponían en riesgo su trabajo, y el de l@s 90 asistentes restantes.
Todos estábamos nerviosos por la llamada del jefe; el cual diría si ella continuaría trabajando, o si por el contrario, quedaría en la larga cola del paro. 

Poco después de un mes, es decir, ayer día 28 de diciembre, todas las asistentes del grupo de mi madre recibieron su llamada menos ella. Estaba claro; a la calle. Todas habían sido citadas en sus respectivos despachos.

El día en el centro se convirtió en un día sin sentido. Mis tíos, que también trabajan en el Congreso, anunciaron que el jefe no contaba con ella.

Yo me fui en el metro hasta Las Rosas, donde había quedado para volver seguidamente al centro. Pero finalmente decidimos quedarnos en la barrio; la persona con la que iba debía volver pronto a casa. No fue demasiado apacible, porque en el 2011 el estar en el paro, es como una desgracia.
Volví a casa. Y, qué asco de ambiente que había.
Únicamente había una pequeña esperanza de que pudieran volver a llamar a mi madre para trabajar en febrero, o quizás un poco antes, si los jefes conseguían unas pocas plazas más para las asistentes del congreso. -Las demás son para Ferraz-.
Era una clara injusticia; habían llamado a todas las asistentes de su grupo menos a ella. Quizás, hubiera sido más ''razonable'' que no la hubieran llamado igualmente si otras más hubieran carecido de suerte. Pero, no. Solo una se iba a la calle, y era ella.

Comencé a pensar. Y advertí que el desempleo iría para largo. El nuevo Gobierno se dedica a marear con la educación -el bachillerato-, y a decir que las casas de acogida de las mujeres maltratadas son un lujo. Con lo que, sin piedad y sin importarles, recortarán de ahí. ¿Y quién lo dijo? Sí; la que tiene dos sueldos.

Esa tarde fue una maldita hez. Aburrida y con aura de tristeza.
Pero... ¡puede que algo parecido a los milagros exista! A las 21:30 suena el móvil. Sí, era B., el jefe de mi madre. Pues nada, que sentía mucho lo sucedido, que al día siguiente a las 9:30 al despacho de N,. para firmar papeles, y que las razones por las cuales no habían podido decirle que seguía trabajando, eran razones que jamás podrá conocer. -Secretismos del Congreso, nada serio-.
Fue la real sensación que deben de sentir aquellos que son afortunados, y les toca la lotería.
Para muchos, esta alegría absurda y estúpida.
Para nosotros, una especie de milagro que se veía imposible.
Es simplemente la conservación de un puesto de trabajo. Del cual casi seis millones de personas son ''privadas'' de ello en España.

Miles de llamadas. A mis abuelos, a mis tíos, a las compañeras de trabajo de mi madre... y por mi parte, a solo dos personas. Y una de ellas era con la que esa misma tarde estuve por este barrio. Se preocupó. Y eso me encanta.

Conclusión, esperemos que esta legislatura sea más ''relajada'' que la anterior, y que para las próximas votaciones no sean solo 110 diputados los que salgan. Porque, aunque hayamos tenido suerte y siga trabajando, decenas de asistentes se quedan en la calle.

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Hala, hala, hala... ¡lo que he encontrado!

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PD: Al salir del metro, me encontré con mi tutor A.

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