Verba volant, scripta manent.

lunes, 10 de octubre de 2011

Oh...3 6 5



El amar a la mar ha de ir. Pero esta vez se inyectó en su corazón, como si de astillas en piel me refiriese yo.
No puede decir que arregló su vida, pues eso no es más que trabajo del tiempo. Tampoco le salvó de nada. Hasta el momento todo estaba bien, pero siempre podría ir mejor, y así fue como fue y pasó.
A la tercera va la vencida se cumplió. 
Y el terror por una pérdida concreta acechando sigue en los alrededores, invadiendo su espacio más que personal. Pero a la espera está el saber si ha ganado ya o no.
Hoy podría escribir demasiadas razones por las cuales se siente así, por las cuales le quiere. Pero de nada servirían, pues hay veces que las palabras de poco sirven para esto.
A veces piensa que es incluso bonito, incluso bello e ideal, y en ocasiones demasiado envidiable.
Poesía llega a ser para ella.
Locura sin fronteras.
O lágrimas con un sabor diferente.
Mas la noche y el viento son los que más saben. Y los que menos han de contar. 
Quizás en lo que esto se refiere, es demasiado perfecto, alarmante y extraño, pues a lo mejor el tiempo ha empezado a jugar su justicia.
Y también sabe que la belleza es subjetiva. Pero la suya propia es objetiva, debido a que es suya. Y subjetivamente cataloga esto como perfecto. 
Bonito, adorable, tanto o casi como un texto embellecido, simple y sincero. Perfecto como la Diosa Venus, bello como La Maja desnuda.




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