Verba volant, scripta manent.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Lillen.

-Me han hablado de tu miedo, he advertido que es normal, pequeña. Quizás tu alma se unió de forma simbólica a otra con sus mismos rasgos, y temes la rotura de ese enlace. Pero has de saber, que el temor en el mejor de los casos, es picardía y atención. Pues no serás tan tonta como para caer en meras ilusiones que los demás han creado en ti. El futuro siempre tiene que ser tu punto fijo a mirar, parte hacia él, viaja. Pero nunca olvides el pasado. Porque podrá ser el que determine la manera de avanzar, joven. Aprende de tus lágrimas. Pues solas ellas no caen. Aprende, estudia, analízalas. Tanto como si son buenas, como malas. Compara las positivas con las negativas, así sabrás de qué forma tendrás que continuar sin volver a caer. Sueña con los días nublados. Tus ojos me dicen lo mucho que ansias la intimidad, y la oscuridad te la dará. Sé amiga de la lluvia y de su posterior olor. No confíes en este hoy en el que vivimos y tampoco te aficiones al mundo. En tus días de angustia, mira por la ventana. Planta un árbol y crea un paisaje. La evasión será tu mejor aliado hasta que tu preocupación por el amor se disuelva, y creas de nuevo en sus palabras.
Mira más allá del cristal, ¿qué dicen hoy las golondrinas?

-Que el pasado me persigue. Que los malos momentos quieren hacerse con mi mente, como si de un reino se tratase. Y que la dependencia hacia él me controla desde hace demasiado; y eso me asusta.

-Normal es, pequeña. Normal es... Los agobios irán hacia ti. Y las paranoyas, también. Pero haz incapié en tu unión. La cual tú misma elegiste. Piensa en los seres del pasado, los que fueron capaz de amargar tus días de entonces. Acuérdate del destino, de dónde los llevará. El destino se personifica en las personas, y ese alguien será quién, queriendo o no, les de a probar y padecer el dolor y sufrimiento que ellos mismos crearon.   Tú vivirás aparte, tú disfrutarás las lluvias de primavera, y tú vivirás también con quién ha conseguido borrar a aquellos. Te han intentado manchar con la más cruel de las acusaciones: la traición. Defendiste tus sentimientos, te liberaste de una mentira dañina. ¿Qué me dices, pequeña joven?

-Tuve suerte esta vez. Quizás él no me esté mintiendo. Quizás tengo razones para creerle y no desconfiar de sus palabras. Ellos forman parte de mi pasado a olvidar y erróneo. Él forma parte de mi vida. Ahora... puede que me toque a mí.

-Bien. Interesante, joven. He conseguido que razones, pues. He conseguido que veas la paranomasia de esta vida; los hechos entre ellos se parecen, demasiado en ocasiones, pero son completamente diferentes. Pero ahora, te toca a ti educar a tu corazón. Recuerda: ama la libertad, sé amiga de tus ideas, ten en cuenta el pasado, pero aprende a desechar. Y que el momento de desaprender nunca llegue a vosotros. Ahora el tiempo es vuestro.

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